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10 años de Bagua: Qué debemos reflexionar los indígenas u originarios en el Perú

 

Por: Rodrigo Lauracio Apaza.

Un día como hoy (5de junio), hace diez años, la “pacha” vio derramarse entre sus brazos la sangre de hermanos “amazónicos”.

El Estado [formal] peruano en aquel entonces y aún ahora, se negaba a reconocer los derechos ancestrales (consulta previa, territorio y autodeterminación) de los pueblos indígenas. Clara muestra fueron las normas que emitió el Ejecutivo para hacer viable el Tratado Libre Comercio TLC, en desmedro del territorio de los pueblos indígenas.

Conflicto de las comunidades originariad de Bagua hace 10 años.

Esta ideología del “perro del hortelano” no ha perdido vigencia en este tiempo. Ejecutivo, Legislativo, Poder Judicial, Ministerio Público, etc. Aún son renuentes a reconocer y proteger nuestros derechos, sobre todo cuando se confrontan con los intereses económicos. La criminalización, desprestigio, barreras burocráticas, intérpretes, políticas educativas EBI, titulación de territorios, etc. Los casos de violación de derechos desde el Estado son abundantes. Pero, el pueblo peruano también tiene su cuota de transgresión. Quien no recuerda los actos de racismo, en el que pocos “ciudadanos” por no decir casi nadie lo repudia.

Solo estos hechos superficiales nos evidencian como, después de casi 200 años de vida republicana, aun no logramos entender como sociedad aquel principio que lo inspiro, libertad e igualdad. Por eso es que aún, creo, no hemos logrado construir una identidad plural de nuestra nación. Una democracia no solo de “tolerante”, sino de reconocimiento, respeto y protección, tanto legal como social, a los pueblos indígenas y originarios.

Los instrumentos legales nacionales e internacionales, de los pocos que hemos logrado conquistar, aún tienen muchas imperfecciones; pero también, es imprescindible un cambio político, social y cultural. Solo cuando los pueblos indígenas tengamos control de nuestro destino, una participación política y una cuota de representación en la dirección del país habremos logrado aquello que siempre hemos anhelado, dignidad, y evitamos más “Bagazos”.